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Detrás del Muro

La primer edición de Detrás del Muro fue la génesis de un cambio radical en el arte contemporáneo. En un primer momento su sentido fue ocupar el espacio físico del Malecón Tradicional y tratarlo como plataforma expositiva. La utopía de atravesar este espacio icónico alimentó a Juan delgado Calzadilla y al equipo que por aquellos días le acompañaba. Pronto, a lo físico se sumarían el sinfín de complejidades subjetivas consiguientes a trabajar con el espacio público. Y el gesto inicial se transformó en una energía colaborativa. Trabajar con la comunidad se impuso entonces, porque la comunidad propiamente dicha se mostró imponente. Y el diálogo con la gente comenzó a fluir de manera multidimensional. Gracias a esos primeros pasos hoy Detrás del Muro es un producto cultural realizado por los maleconeros en su actuar cotidiano.

Desde su primera edición Detrás del Muro despertó en la conciencia de los artistas cubanos la importancia de trabajar con la ciudad, no ya como tema o motivo, sino como operatoria, espacio, realidad. Reactivó la calle como soporte del buen decir y del buen hacer. Pudiera decirse que constituyo un estimable empuje al trabajo con la comunidad, tendencia artística un tanto desencajada del arsenal del arte contemporáneo cubano en los últimos años. Además, despertó la ansiedad entre nuestros artistas por la monumentalidad, por la gran escala, superando así las limitaciones impuestas por fuertes períodos de insolvencia económica y sutileza artística. Por otra parte, la utopía de unir el arte y la vida fue desmentida de manera radical en aquella primera edición, y con ello murieron finalmente casi todas las demás utopías. Detrás del Muro ofreció al arte cubano un mecanismo de radicalización invaluable.

La primera edición constituyó un acto de sobre escritura del Malecón habanero. Cada obra proponía un diálogo ameno con el paseante, activando los mecanismos perceptivos de siempre solo que ahora a gran escala y en un espacio de fuerte carga simbólica. Cada obra era un encuentro, un feliz hallazgo, pudiera afirmarse. Performances, instalaciones, esculturas constituyeron los ejes principales de atención. El funcionamiento del Malecón fue re escrito. Su carácter, elaborado por el reconocido urbanista paisajista francés Forestier, de recorrido monumental compuesto por plazas y corredores secos, fue relaborado por mediación del arte y lo colosal se invirtió por lo humano. Por primera vez este espacio tuvo voz propia, ofreció asientos al caminante, descansos diferentes al muro de concreto, puertas, ilusiones, trampantojos, en fin, marcadores de espacio y tiempo, dentro de un territorio amenazante, apabullante, endemoniadamente bello, aterrador incluso. La primera edición de Detrás del Muro fue un acto de reconocimiento del terreno que luego, en las sucesivas ediciones del evento, y en el trabajo diario, conquistaríamos.

-Elvia Rosa Castro

Catálogo Detrás del Muro